Dalí al plato: provocador, arriesgado y sugerente

“El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos”

Salvador Dalí

Dalí y uno de sus fetiches gastronómicos: El huevo

Así fue Salvador Dalí, provocador y polémico por naturaleza, excéntrico, adelantado a su tiempo y con una autenticidad exquisita. Este personaje, nacido en la primavera de 1904 en Figueres, Gerona, es reconocido como uno de los rostros más representativos del movimiento surrealista y uno de los mayores pintores del siglo XX.

Su personalidad irónica, narcisa y sin complejos le permitió entregar al mundo del arte obras visualmente complejas, críticas, poderosas, colmadas de fetiches y recursos iconográficos como: el tiempo y los relojes, las muletas, los elefantes, la figura femenina y los órganos sexuales.

Su obra, a veces lúgubre y explícita, es ya conocida y cuenta con apasionados confesos que siguen su particular estética. Pero más allá de su irreverente línea, Salvador Dalí mantuvo una suerte de fetiche con la comida. Su relación con la gastronomía se hizo presente a lo largo de toda su bitácora artística y no es difícil encontrar elementos como el huevo, el pan, la langosta y la carne en muchas de sus representaciones. Y es que para él “Un hombre se manifiesta tal cual es cuando tiene un tenedor en su mano”.

Sus piezas favoritas fueron el pan y el huevo, a los que otorgaba, en la mayoría de los casos, un sentido erótico, fálico y sexual. Su irreverencia lo llevó, incluso, a vincularlo con imágenes religiosas y a representar momentos clásicos como la “Última Cena”, donde el pan era pieza importante.

La persistencia de la memoria (1931)

El queso, otro indispensable en sus lienzos. ¿Quién no recuerda el famoso cuadro de los Relojes Blandos? También conocido como “La persistencia de la memoria” fue el resultado de una tarde soleada y calurosa de reflexión acerca del tiempo y en la que el aperitivo era un camembert, asediado por el calor, derritiéndose frente a sus ojos y escurriéndose por el borde de la mesa.

Otro infaltable en el recuento gastro-estético de Dalí es el “Retrato de Gala con dos chuletas de cordero en equilibrio sobre su hombro”, donde relaciona su pasión por la carne y por Gala, la que consideró su gran amor.

El caso es que su relación con la comida, erótica, sexual y fálica fue una constante en su trayectoria artística y personal. Era inherente a él, a sus pasiones y a su cotidianidad y en honor a su  visión “surrealista” de los alimentos, hemos querido rendir tributo a su fetichista relación con la gastronomía.

Nuestra propuesta honesta, pero gustosa es la de una hamburguesa de 180 gramos que combina pollo picado, aceitunas y tomates secos, cremoso e intenso queso feta, mezclum de brotes y nuestra salsa mediterránea, potente y hecha en casa.

Esta mezcla arriesgada y cargada de sabor, busca como todo plato que sale de la cocina de Maye´s Bistró, provocar sensaciones y despertar una emoción. Quisimos inmortalizar al excéntrico artista Catalán dedicándole un espacio en nuestra carta con esta hamburguesa de autor; intensa, auténtica y que seguramente, no os dejará indiferentes.

Y vosotros… ¿Ya la habéis probado? ¿Qué os recuerda esta combinación de sabores

Por: Lisbeth Calzadilla Meré

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